Cultura

Por qué Israel eligió el hebreo y no el yidish como lengua nacional

Gastón y Oxana

Ilustración de un camino que se bifurca: a la izquierda una aldea de casas de madera de noche con un pequeño escenario de teatro, a la derecha un pueblo mediterráneo soleado junto al mar, con un libro abierto y un farol en primer plano

A comienzos del siglo XX, millones de judíos de Europa del Este se despertaban, discutían y se contaban chistes en una sola lengua, y no era el hebreo. Era el yidish. Entender por qué Israel eligió el hebreo y no el yidish exige volver a una pelea real, con congresos, huelgas y carteles en la calle, que se libró hace poco más de cien años.

Dos lenguas judías, dos proyectos distintos

El yidish (también escrito ídish) es una lengua de base germánica, con mucho vocabulario hebreo y eslavo, que se escribe con el alfabeto hebreo. Era la lengua de casa de los judíos asquenazíes: la del mercado, la del teatro y la de escritores como Sholem Aleijem, el creador de Tevie el lechero.

El hebreo, en cambio, llevaba casi dos mil años sin ser lengua materna de nadie. Seguía vivo en el rezo, en el estudio de la Torá y en la correspondencia entre comunidades lejanas, pero nadie lo usaba para pedir pan.

Detrás de cada lengua había un proyecto político:

  • Los hebraístas, casi todos sionistas, querían una nación judía renovada en la Tierra de Israel, y su lengua tenía que ser la de la Biblia.
  • Los yidishistas, muchos de ellos cercanos al Bund (el movimiento obrero judío fundado en 1897), defendían la vida judía en Europa y veían en el yidish la lengua auténtica del pueblo.

Czernowitz, 1908: el congreso del yidish

En agosto de 1908 se reunió en Czernowitz (hoy Chernivtsí, Ucrania) la primera conferencia dedicada al yidish, impulsada por Nathan Birnbaum y con figuras como el escritor I. L. Peretz. El gran debate fue si declarar al yidish la lengua nacional del pueblo judío.

No hubo acuerdo. La resolución final lo proclamó una lengua nacional judía. Ese artículo indefinido resume la tensión de la época: el hebreo seguía teniendo un peso simbólico que ni sus rivales se animaban a negar.

La "guerra de las lenguas" de 1913

La disputa más famosa en la Tierra de Israel, curiosamente, no fue contra el yidish sino contra el alemán. En 1913, la organización que financiaba el futuro Technion de Haifa decidió que las materias científicas se enseñarían en alemán, con el argumento de que el hebreo no tenía vocabulario técnico.

Maestros y alumnos de las escuelas hebreas respondieron con huelgas y protestas. Para ellos estaba en juego algo más que una universidad: si el hebreo no servía para la física, nunca sería una lengua completa. Ganaron. Cuando el Technion abrió sus puertas en 1924, se enseñaba en hebreo.

Ese episodio, conocido en hebreo como *Miljémet haSafot* (la guerra de las lenguas), dejó claro que el movimiento no iba a aceptar una lengua "prestada" para la vida moderna.

Por qué ganó el hebreo y no el yidish

No fue un solo factor. Fueron varios, y se reforzaban entre sí:

  • El hebreo era de todos. El yidish era la lengua de los asquenazíes, pero los judíos de Yemen, Marruecos, Irak o los Balcanes hablaban árabe, ladino u otras lenguas. Lo único que compartían todos era el hebreo de los textos y la oración.
  • El yidish cargaba con la idea del exilio. Para el sionismo de la época, era la lengua de la galut (diáspora), del shtetl que querían dejar atrás. El hebreo, en cambio, conectaba con una época en la que el pueblo vivía en su tierra.
  • La escuela hizo el trabajo pesado. Cuando el hebreo se convirtió en lengua de enseñanza, los chicos lo llevaron a casa. Hijos de inmigrantes de veinte países distintos terminaron hablando entre sí en la misma lengua.
  • Hubo militancia. En 1923, estudiantes de Tel Aviv formaron el Gdud Meginéi haSafá (Batallón de Defensores de la Lengua), con un lema directo: "Ivrí, dabér ivrít" ("Hebreo, habla hebreo").

El reconocimiento oficial llegó rápido. En 1922, el Mandato Británico declaró al hebreo lengua oficial del territorio, junto al inglés y el árabe.

El yidish no desapareció

Que Israel eligiera el hebreo no borró al yidish. En 1978, Isaac Bashevis Singer recibió el Premio Nobel de Literatura por una obra escrita en yidish. Y hoy se sigue hablando a diario en muchas comunidades jasídicas.

El hebreo israelí, además, se quedó con huellas de su antiguo rival. Una ronda de canciones alrededor del fuego se llama *kumzits, del yidish kum zits ("ven, siéntate"). Y a alguien que presume de más se le dice shvítzer. Al mismo tiempo, el propio yidish está lleno de palabras hebreas, como mazl tov o jutzpá*. Las dos lenguas convivieron tanto tiempo que nunca terminaron de separarse.

Si te interesa cómo se pasó de este debate a una lengua hablada por millones, te va a gustar la historia colectiva detrás del renacimiento del hebreo moderno.

Una elección que todavía se escucha

Cada vez que un chico en Tel Aviv pide un helado, está usando la lengua que ganó aquella discusión. No ganó por ser la más hablada (no lo era), sino porque era la única que podía unir a judíos de todos los rincones del mundo bajo las mismas palabras.

Si quieres empezar a hablar esa lengua con un plan pensado para ti, reserva tu asesoría gratuita con Academia de Hebreo y te ayudamos a dar el primer paso.